Cuando tienes poco tiempo, acorta tu meditación en vez de saltearla por completo. Ve por calidad en lugar de cantidad. Aprende a manejar tu tiempo más sabiamente. Recuerda que si meditas tu energía y poderes de concentración crecen, y podrás usar todo tu tiempo de forma más eficaz.
También ayuda el ser creativo al encontrar tiempos y lugares para meditar. Un padre de tres niños me dijo que es imposible para él meditar una vez que llega a su casa después del trabajo, porque sus hijos están muy excitados al verlo. Su solución fue estacionar su auto a una cuadra de su casa, y meditar allí.
Hacemos lo que queremos hacer. Si estás teniendo problemas al encontrar tiempo para meditar, es que aún no es una alta prioridad para ti. Recuérdate a ti mismo por qué la meditación es tan esencial recordando las veces que ha cambiado tu vida. Incluso unos pocos minutos por día pueden tener un impacto tremendo. Una pareja casada una vez me dijo que antes de empezar a meditar, sus noches eran algo negativas, porque tenían la habitud de llegar a casa del trabajo y quejarse de su día. Ahora, con meditación, sus noches eran radicalmente diferentes. Incluso sus meditaciones de cinco minutos antes de la cena eran suficiente para cambiar la dirección de su energía dramáticamente, saliendo de la conciencia de los problemas, y enfocándose en un acercamiento más positivo y afectuoso a la vida. Dijeron que sus noches ahora eran un gozo.
Yogananda decía que cuanto más meditemos, más querremos meditar. Muchas veces todo lo que tenemos que hacer es comenzar y entrar en un flujo. Si es tarde en la noche, y tu rutina normal de meditación parece demasiado como para hacerlo todo, selecciona algo de tu práctica que quieres hacer y dite a ti mismo: “solo haré esto.” ¡Y luego hazlo! Muchas veces verás, sin embargo, que una vez que comienzas, querrás hacer más.
Nuestra calidad de vida depende en la calidad de nuestras percepciones, porque nuestras vidas exteriores son una reflexión de nuestra conciencia. Cuanto más nos demos cuenta de esto, más tiempo haremos para la meditación.




30 mayo 2011 a las 18:43
cuesta a algunos empezar, pero luego viene solo. Es tanto lo que te dA LA MEDITACION QUE DEJAR DE MEDITAR ES TAN LOCO COMO DEJAR DE RESPIRAR. Yo al principio hasta me escondia en el baño para que mis hijos no molesten, luego me di cuenta de que necesitaba ser respatada en este aspecto de la higiene del alma como en la higiene del cuerpo. Nadie me interrumpe cuando me baño y nadie lo hace cuando medito.
1 agosto 2010 a las 1:10
creo q una vez q hemos empezado lo unico q deseamos es continuar, xq lo q nos queda como de “gusto”, de satisfacion, es tan delicadamente fuerte q induce a continuar